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CONTRA TODA ESPERANZA

Hace seis años, si alguien me hubiera dicho que alguna vez iba a ser sano y feliz, me hubiera reido y pensado que mi salud era tan mala que no podía siquiera imaginarme estar bien.

Eso fue antes de que hiciera mi curso de control mental y descubriera el poder de mi mente.

Cuando nací en 1962 se dijo que no esperaban que viviera, pero que si lo lograba, iba a tener severo daño cerebral.

Fue más tarde que se descubrió que también tenía distrofia muscular, era parcialmente sordo, severamente bizco y ciego funcional.

Los expertos no les dieron a mis padres ninguna esperanza de que alguna vez pudiera leer o escribir o funcionar en el mundo exterior, sino que mi vida transcurriría en instituciones estatales, por lo cual ellos no esperaban que pudiera vivir mucho.

A los dos años tuve mi primer cirugía de ojos para corregir mi visión y estravismo.

Desde los 5 hasta los 7 años fui colocado en instituciones especiales y en colegios especiales, y pasé a traves de sucesivas operaciones en mis piernas y mis ojos para corregir mis múltiples problemas. Pero nada parecía funcionar. Mi visión, mi audición y mi capacidad de hablar disminuían día a día.

Cuando tenía deciseis años me prestaron un libro sobre control mental, yo miraba libros a menudo para ver cuantas palabras podía reconocer. A medida que leía y leía el libro aprendí las técnicas contenidas en él. A veces me dormía con el libro entre mis manos. Realmente lo gasté.

Los doctores no podían entenderlo, pero mi salud parecía estar mejorando. Yo no les dije lo que estaba haciendo.

Primero empecé a caminar y en un corto tiempo no necesité ás abrazaderas en mis brazos y piernas. Mi audición fue restituida y también mi capacidad de hablar.

Ellos decían que perdería mi vista, pero entrando a nivel tres a cuatro veces por día, mi visión mejoró y al comienzo de mis 18 años puder dejar la institución donde era criado.

Algunos meses más tarde mi tía sintió sobr un curso de control mental, y pensó que eso podría ayudarme, ella no sabía lo que ya me había ayudado, así que fuimos a tomarlo, y me ayudó aún más y mi salud mejoró enormemente.

Solía tener que comprar dos pares de zapatos, porque mis pies no eran del mismo tamaño. Cuando decidí programar este problema, uno de mis pies creció tres tamaños en un año y ahora tengo los dos pies iguales.

A los 19 años dejé de usar anteojos, y a los 20 años di satisfactoriamente mi examen de nivel secudario, y solo contesté mal una pregunta sobre trigonometría porque no me programé ese problema.

Mi curación es un milagro y no hice lo que hice porque soy alguien especial. Simplemente hice lo que cualquiera puede hacer, solo se requiere un método, creencia y mucho trabajo.

Hoy a los 24 años tengo una perfecta salud y una visión de 100 sobre 100

NOTA: Esta carta fue escrita en Oklahoma por el Sr. Thiessen el 8 de Marzo de 1984